revista virtual
de poesía
N° 1 - Mayo 2005

Poemas...

 

los osos

Medio degollado
camino a la casa de los osos.

Sin ser parte de un cuento
me siento en su mesa redonda
y pronuncio las palabras "El té está frío"

Mamá osa se ve incómoda,
pienso que por la indiscreción dada,
giro mi cuerpo y luego la cabeza
a punto de desprender, 
observo a papá oso
echa troncos verdes al fuego...

Comparto el pan de centeno
y lo unto con miel

Los osos suelen tener compasión
cada vez que muero, 
por eso la atención casi festiva

Después de la cena, 
rompo el silencio con una amable petición

Reclamo mi saco, tal vez
ya asfixiado en el cuarto de atrás.

Me dispongo a huir,
la puerta está muy lejos...
¿será que estoy cansado?
Un torbellino de mareos me aborda
hasta saturar
pierdo el equilibrio
y me veo caer, en el piso de madera.

Estoy roto, fuera de lugar
desprendido, 
me juntan en pedazos
y me regresan al bosque

cuando me reúna con mis partes, 
seré uno
y podré desayunar, 
una vez mas con los osos.

Plegarias al ladrón de las musas

Dejadme la poesía,
Ladrón de musas

¿Qué sería yo sin ellas?,
 nada mas que la mímica del grito

el ladrón sin dudarlo desmenuzó al poeta,
dejando el sostén, que ya de nada servía
antes de cruzar la puerta, el ladrón
se detuvo a contemplar al poeta, yacente en el piso.

Como adherido al suelo
el poeta murmuró
¿porqué, la crueldad de llevarte 
  la descripción de mi todo?

El ladrón respondió:
¡es que no entiendes!
Me llevo lo que nunca has tenido,
Convicción.

Además, te libero
"del ser testigo" para que seas "vos"
el fomento en sí mismo

desde ese momento "el ya no poeta"
fue ser en sí mismo
                                                          

                  Por siempre en un momento,
                  la eternidad es un estado...


Rodó para seguir rodando

El melón, rodó sobre la mesa
se escapaba de la cuchara.

Cayó al suelo 
y rebotó como una pelota de resortes
siguió rodando hasta la puerta,
pidió permiso a ésta.

La puerta, sin oponerse
cedió el paso.

Salió con gran envión de la casa,
bajó las escaleras
que conectan con la calle.

Se vio obligada a parar
ya que los autos podían transformarla en jugo,
que por supuesto nadie tomaría,
una vez seco en el pavimento.

Como un ciego esperó a que algún peatón,
la ruede hasta el próximo cordón.

Mas tarde la luna apareció
y este fue el consejo:
Tienes que ser jugo alguna vez
para después ser parte de la fisiología.

Teoría Incierta

Cuando el sabio se apasione,
por la bella cruz: 

Quebrada por el viento.
Desecha por el agua.
Sublime por el fuego.

Juntaré mis sombras
y en un solo altar las dejaré.

No esperaré a las mareas rojas
ni a los bueyes desterrados
ni mucho menos, a las nutrias
que no crean refugio
cuando el horizonte se hace brisa.

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