revista virtual
de poesía
N° 1 - Mayo 2005

Estados alterados

Los hechos que a continuación se narran son experiencias cotidianas de personas reales en estados alterados de conciencia, producto de sueños, pensamientos, viajes, mitos y accidentes.
Los relatos fueron fielmente desgrabados de conversaciones.

narración uno

A: Otra. Estaba trabajando de pintor. Había que picar y revocar unas paredes. Tendría 17 o 18 años, En la parte de debajo de la casa, era una casa antigua y larga, había un taller de tapicería. Eran judíos los chabones. Y me acuerdo que arriba, había una escalerita que daba a un cuartito. Y continuaba hasta la terraza. Una casa de antes, típica. Entonces, yo estaba ahí, con unas herramientas y un pegamento de los que usaban los chabones. Tipo Fanacola.

J: ¿Fanacola?

A: Si, hay uno que se llama Fanacola. Entonces, veo el tarro y, má si, yo le pego un par de aspiradas. Y es increíble el mambo en que te deja, loco. Bueno, entonces, eso es como que te adormece, y entrás como en trance. Y de repente, empieza a ser como cuando te vas a desmayar, que te aparecen una luminosidades...

F: ¿Espermatozoides?

A: ¡Viste que hacen así...fshiuuu... Bueno. Llegás a ese punto, pero hasta ahí. Nada mas. ¿Entendés?. Y de repente, es como que ya entraste en un sueño. Es reloco eso, viste. Lástima que el pegamento te hace mierda... Entonces, en ese trance, estaba parado en un lugar que no había nada y sentía "ta, ta, ta". No veía nada. Era como estar en la nada. Pero, como decirte... como si fuese una esfera de luz, que vos mirás y no hay nada de nada. Todo blanco y luminoso, que no te encandila. Seguía el ta, ta, ta, ta... y después mas rápido, tatatatata... Y era como que daba vueltas y en ese momento se me va el flash, y en la realidad, estaba dando vueltas, y había unos chabones martillando. Estaban tapizando.

F: Un día estaba en lo de Kudo, en el cumpleaños de Fita, y me había fumado una sedita paraguaya. Y había tomado merca, y había fumado faso... un cóctel. Entonces, ¿viste que Kudo tenía en la casa, un sillón rojo, un sillón grande y rojo? Entonces, agarro... esto fue a la una de la mañana. Ya venía reloco, entonces, agarro, me pongo así... no tipo rey, porque los reyes están así... no sé que onda.

J: Como un emperador.

A: Como en tu casa.

F: Así, así... agarrando los apoyabrazos, o sea, cómodo. Cómodo, pero también...

A: Con glamour.

F: Claro, algo de eso. Entonces, cierro los ojos, y empiezo a ver a lo lejos, bolas de colores. Imaginate que eran de esos colores como éstos, pero eran bolas. Y veo que pasan... rramm, rrram, rramm... Y de pronto, mas, mas. Así, montones, loco. Al fondo, una luz blanca, de esas que decís vos, que no te encandilan. Pero, vos sabés que en el fondo había algo. Y llega un momento en que dije: ¡qué bueno que está esto!. Ffssh, ffssh... millones de bolas definidas, no una línea ya, de tantas que eran. Yo las veía pasar... no es que me mantenía quieto. Movía la cabeza y podía seguir la trayectoria. Entonces, veo que hacen fffshhiu, y me empiezo a asustar. ¡tengo que salir, tengo que salir! Y no podía salir. Y me decía: Tengo que salir de acá. Así, con esa vehemencia con la que te lo estoy diciendo. En un momento, salgo. Y las amigas de Fita estaban mirándome. Andá a saber que flashearon. Y yo, diciendo: ¡tengo que salir de aquí!. Nunca les pregunté acerca de eso. Era tan copado el sentimiento en un momento, y después me daba tanto miedo... no sé, loco. No podía volver de ahí. Y ahí, entendí medio... claro, una onda como la de Don Juan. Tiene que haber alguien que te saque cuando te metés, porque yo, te juro que no podía salir. Cuando reaccioné, habían pasado tres horas. La fiesta casi terminaba. Estuve toda la noche en esa.

 

narración dos

JJ: Esto me lo contaron. Me lo contaron como un caso. Hay varios casos, es como una leyenda de campo. Bueno, lo que me contaron era de un tipo que iba por un camino, de noche, en el campo. Entonces, en el último tramo del camino, se le aparece un chabón sentado atrás. Una especie de enano, que de golpe se le aparece así, detrás, y que le dice: "¿Con que mano querés que te pegue, con la de lana o con la de plomo? Le repite así, dos o tres veces, hasta que el chabón llega a la puerta del rancho. Es terrible esa historia, loco. Increíble.

J: Claro, ahí ya entra una mente que maneja simbolismos. No es difícil que le pase a algún chacarero que no maneja demasiados símbolos. Eso es mas loco.

JJ: Claro, pero...¿qué son esos símbolos? Eso es raro también ¿no?. De todas maneras, te pega. Y parece que el efecto es el mismo.

J: ja ja ja... todo quedan trulados, y nadie le contesta al enano. Habría que buscar a alguien que le haya contestado, a ver que le pasó. Yo le contestaría, si se me aparece. Obvio, que con la de lana. Pero, a lo mejor, es una trampa.

JJ: Claro, es que parece una trampa.

J: Da que pensar en la trampa. De movida, si aparece así, es porque ya... alguna triquiñuela hay. Y suelen tener triquiñuelas los enanos, viste...

JJ: Si decís la de lana, en realidad la de lana puede ser la de plomo. O puede ser verdad que sea de lana.

J: Claro, te maneja la duda de una manera impecable.

JJ: O el hecho de que sea de lana, no quiere decir que sea mas liviana que la de plomo. Puede ser una tonelada de lana.

J: O el plomo, a lo mejor puede ser una caricia. Qué buena esa historia. Qué bueno eso. En el campo, son un flash las cosas que pasan.

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