revista virtual
de poesía
N° 1 - Mayo 2005

Las lavanderas

 

		"los que viven por sus manos"
		  Jorge Manrique
																									   

I 


las   mujeres 
en mi familia
lavaron

agua
jabón de pan
latón
la tabla de madera
a medias hundida
en el agua que se tiñe
de a poco
por el humo blanco
del jabón

las mujeres
temprano
en la mañana
lavaron



                     lo primero que se siente
                          es el olor acre
                             y dulce del
                                          jabón
                                                        subiendo
                                      las manos en el agua
                                                 fría
                                       estrujan la ropa
                                        la llevan contra el amor
                                       áspero de la tabla
                                         y allí la tienen
                                          ida y vuelta
                                           algún tiempo               
                                             para luego
                                              dejarla descansar



las manos
al comienzo se enfrían
luego se ponen coloradas
la sangre despertando 
revelándose contra 
la cercanía de la escarcha

las mujeres
en mi familia
lavaron y plancharon
  para afuera
se decía entonces
sintiendo que
         el adentro
            menguaba


pero había también

      el alambre

de lado a lado de los árboles
   estaqueado con un palo
al centro para que el peso
  no venciera el tendido


                                           la ropa flotando al sol
    
                                          pájaros ajenos
                                          devueltos a la blancura
                                            por manos silenciosas



se esperaba
que hubiera buen tiempo
que secase rápido
que la señora
mandara a buscar
por la tarde


claro está
que todo esto
no alcanza para construir
           un pasado
de mujeres que lavaban
temprano en la mañana



                    
                   
           los  nombres que mi abuela
           no dijo
           lo que mis tías
           callaban junto al fuego
 
                                 se iba con el agua



           se sabía que los hombres
           llevaban y traían escondida
           una palabra terrible
breve
          fría como un pez



las mujeres
en mi familia

lavaron y plancharon

cuando la palabra
falta
         el gesto canta
     





         
II


-no
la palabra ácida
de los hombres

la canción dice:
el amor es una mancha
que no sale sin dolor

.........

   la palabra
arde
corren
        el agua
la espuma
    las manos
frotan
esperan

las mujeres sin amor
lavan

          acaso
canten
temprano en la mañana







III


cuando
la crecida grande
del río
contaba
la abuela -abuela
   del ranchito de lata
que la corriente
    arrancó de cuajo y
 por un tiempo
anduvo
                      el rancho flotando


cuando el agua
bajó
estaba de nuevo
en su lugar
como si nunca
se hubiese movido


ese acto 
de justicia del río
debió provocarle risa
a la Antonia


el rancho
como ella
sabía
cuál era
su lugar







IV


se abrían
las latas grandes
de aceite
se las desfondaba y 
con un martillo
se las estiraba
       para volver
                               a la hoja de chapa


se hacía esto
con varias
                   entonces
pegarlas
                   una a una
clavando contra
los tirantes del rancho
                  su esqueleto de madera


ganarle
a la intemperie
con escamas plateadas

              el pez multicolor
                          después óxido
                               del rancho

        tal vez 
           prepararlo para
 
                        la suspensa flotación
                          de la noche crecida
                             que vendría

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