
Esta batalla fue entre Grecia –los estados griegos, contra una invasión Persa. No se si fue la primera o la segunda invasión persa. Creo que fue la primera. Fue re grossa. Sacaron a los griegos de Turquía, y los confinaron a la parte del Peloponeso.
Y los Persas habían armado un ejército re grosso. Eran miles y miles. Eran dos ejércitos. Uno por agua –la flota- y la infantería. Que invade el Peloponeso. Pero, antes de entrar en la península, para invadir todos los estados griegos, está el Paso de las Termópilas. Que es un paso muy estrecho, donde los griegos habían planeado esperarlos.
Un paso estrecho entre dos montañas. Era como un cañón que daba acceso a toda la región. Entonces, los griegos hacen una estrategia de repliegue y queman todos los campos, los cultivos. Organizan un éxodo hacia Atenas. Se piran para Atenas, porque en Atenas estaba toda la flota, también. Como que era el punto de concentración. Después de haber perdido en el lado oriental de Grecia, se juntan con los espartanos en Atenas. Es una situación difícil, porque la marina persa domina todo el mar. Y además, viene el ejército por arriba, para pasar e invadir.
Situación muy complicada.
El ejército griego, mas o menos desarticulado, diezmado por las derrotas y con poco tiempo. Y... ¡viste como son los griegos! Tratan de dibujar una. Se juntan y la cranean. Y cuando se juntan a cranear, son impresionantes. Manejan las cosas de la razón y de la no razón. E interviene ahí, un oráculo. Ellos van a un oráculo... no se si es Delfos. Tal vez sea Delfos. Y... casi siempre iban a Delfos. Era el mas importante. Y ahí, el oráculo les dice que tienen que hacer algo así como un sacrificio.

El rey espartano, Leonidas, acepta que el es quien tiene que hacer el sacrificio.
Entonces deciden, de acuerdo con los otros jefes, que el va a marchar al Paso de las Termópilas con 300 espartanos. Y que ahí, va a ofrecer batalla, con un regimiento de apoyo, además.
Y ahí va a dar una batalla decisiva, que le permita ganar tiempo al ejército griego, de organizarse para la resistencia y para el contraataque. Entonces él, decide que con todo su ejército, su pequeño ejército, va a ir y a pelear, y que no va a volver. Que ahí van a quedar todos.
El valiente Leonidas, rey de Esparta. Cuando parte, deja nombrado a otro rey, y se va. Y esperan. Del otro lado, venía Jerjes con un ejército impresionante, de miles y miles de hombres, de guerreros de la guardia imperial de Darío que se llamaban “Los inmortales”. Una banda de guerreros re grossa. La mas poderosa de Oriente, que eran re pulenta y marchaban. A todo esto, bueno... toda la arquería y la maquinaria de la época... ¿no?

En el paso, esperan los espartanos. Los persas realizan un avance, a toda máquina y paf... chocan contra una mole de 800 monos que se la re bancaban. En la entradita... hicieron el aguante ahí.
Mandan otro ataque y... otra vez los hacen pelota.
Se ven obligados a retroceder, porque la maquinaria que habían montado los espartanos, era muy sólida. Estaban apoyados todos contra todos en un paso muy estrecho.
Peleaban con una fuerza inusitada y los hacían retroceder. Los repelían.
Una de las anécdotas humorísticas de la batalla, es que... antes de que empezara, un mensajero persa va a decirle a los espartanos que, cuando ellos lancen las flechas, la cantidad que va a surcar el cielo, va a tapar la luz del sol. Y los chabones, le contestan: “que bueno... vamos a pelear a la sombra”.

Atenas, en tanto, se estaba organizando para combatir en el mar, y resistir el asedio posterior de la tropa persa. Y bueno... los chabones atacan y atacan, cada vez con mas hombres y con mas energía, y los espartanos continuaban la resistencia, que ya pasaba a ser paliza. Era un recontra aguante.
Miles de persas en el campo de batalla, que se tenían que pisar entre ellos, para ir a pelear.
En ese campo de confusión tremenda, los chabones seguían aguantando.
Y entonces, Jerjes dice: “bueno, que vayan Los Inmortales”. Se suponía que la guardia no iba a pelear en ese combate. Llegaron a tal instancia que había que ganar el pleito. Ahí, el comandante manda a su guardia. A sus mejores hombres. La pelea llegó a su clímax en el medio de esa batalla, y van los inmortales. Y otra vez, los espartanos le pegan una paliza tan tremenda, que los Inmortales retroceden.
Ya hay confusión en las filas persas.
Se empieza a correr la bola, así, por chismeríos que surcan el campo de batalla, que ellos no se están enfrentando con hombres. Se están enfrentando con Dioses.

Ahí, Jerjes ordena un nuevo ataque y los chabones van otra vez, pero estimo que ya, analizando la situación después de tanto tiempo transcurrido y con la cabeza quemada. El cagazo y la confusión que todo eso reporta ¿no?
Cómo la creencia te condiciona. Y nuevamente, cayeron.
Ya, medio como un problema casi insoluble, que obviamente se iba a solucionar si seguían atacando y, en algún momento, los espartanos se iban a quebrar.
Pero lo que pasa es que ya era una victoria que ni valía la pena. O sea, mandar un ejército de miles y miles, que vos supuestamente... el tema es que era un ejército que iba a invadir y a pelear varias batallas y en la primer escaramuza, se diezmó. Por mas que fuese una victoria, ya era una derrota. Ibas a entrar con un ejército debilitado. Y con un debilitamiento moral, un endiosamiento.
Los espartanos estaban averiados. Tenían varios muertos, varios heridos. También estaban débiles. Entonces, el rey espartano, como que redobla la apuesta y se despide del apoyo que tenía de otros ejércitos griegos. Estos se retiran. Quedan solamente los espartanos.
Y se disponen a dar el combate final.
Empieza el combate final.
Y... bueno, los espartanos continúan la lucha, pero ya se le rompen las armas... ¿viste?. Los escudos ceden. Los hombres empiezan a morir. Pero el tumulto, seguía. Hete aquí, que los persas entraron por otro lado. Estuvieron un par de días subiendo una montaña. Después, bajándola, para agarrar al regimiento de tapones espartanos, por otro frente.
Eso lo lograron porque un campesino griego... bah, no se si fue un campesino griego. Un chabón, un griego... fue a venderle información a Jerjes. Y lo que le vendió, fue que el conocía un paso a través de la montaña, para poder llegarle a los espartanos y abrir otro frente.
Un traidor. El chabón, se llamaba algo así como Pesadilla. De ahí viene esa palabra. Ponele... que se yo, ponele que se llamaba Pesadilla. Un nombre así de trucho, que ahora, se utiliza para decir algo maligno.
Este chabón, Pesadilla, vende el paso. Y los persas terminan con la resistencia espartana, que a todo esto, ya había ganado varios días de tiempo. O sea, una gran victoria.

Pasan los persas, y encuentran en el camino, todo quemado. No hay nada.
Llegan hasta Atenas. Y Atenas está fortificada. No podían pasar.
El problema para Atenas, era que tenían que salir hacia el mar. Porque... tampoco podés este... aguantar tanto. Pero, no sé.
Entonces, estando toda la marina persa concentrada alrededor de Atenas, la marina griega salía de Atenas y se metió entre las islitas esas que hay por ahí. Y estaba dispersa. No estaba coordinada bajo un solo jefe. Eran muchos jefes, distribuidos que sabían que tenían que actuar.
Era la estrategia previa. Tenían que ocultarse y esperar el momento.
Entonces, los chabones ahí hacen todo un trabajo de inteligencia. Le hacen creer a la marina persa, por intermedio de un griego que se hizo pasar por traidor, y les dice donde está la marina griega. Entonces, los chabones, agarran todas sus naves y van a buscar a la flota griega.
Y toda la navería persa entra como en un embudo. Como un paso. Un segundo paso de las Termópilas, sería... un estrecho.
Porque la información que habían vendido, era que, toda la marina griega, esa noche iba a pasar por ahí para juntarse, o algo así. Que iban a hacer una movida para atacar.
Entonces, los marinos persas se movieron hacia ese punto, sabiendo que... o suponiendo que los iban a sorprender.
Hete aquí, que los griegos los están esperando. Y cuando entran, digamos, a ese embudo, los empiezan a atacar. Los rodean. Los aíslan y, en el combate estrecho entre islas y la falta de conocimientos marinos de los persas, y el perfecto conocimiento de la geografía por parte la marina griega, empieza a ser una paliza, nuevamente.

Viene a ser una diferencia, claro. Que continúa hasta que la marina persa se tiene que retirar. Se retiran prácticamente de todo el campo de batalla.
Esa batalla se llama... no me acuerdo como se llama.
Y ahí, el campo queda liberado. El mar, la situación del mar, está controlada. Pero persiste el enemigo en tierra. En el campo de batalla, propiamente.
Ahí, todo se define en una batalla que dirigen los atenienses.
Se hacen cargo de una tercera batalla.
Que va a limpiar todo el territorio, de persas.
La batalla final. En la batalla final, hay una acción coordinada entre Esparta y Atenas. La parte ateniense es muy importante, por la cantidad de hombres que aporta y por la lucha que desarrolla, pero la estrategia la basan los espartanos. Como que, siempre se organizaban medio así... Y ahí, estaban los atenienses. Y los espartanos, que no quisieron que en tierra dirigieran las batallas otros que no fueran ellos. Si ellos estaban en la batalla, un general espartano debía conducir a todo el ejército.
Eran los mas grossos a ese nivel.
Tenían una estrategia defensiva muy fuerte. Se preparaban para ser guerreros. Eran de una cultura preparada para la guerra. Una maquinaria de guerra. Todo se preparaba para eso. La vida era un servicio militar.
Y ahí vuelven a vencer los griegos. Y ahí se retira el ejército persa, totalmente diezmado, que vuelve. Y ahí, se arma una escaramuza en el mar. Que los atenienses vuelven a ganar.
Y ahí, termina la invasión persa.
Que fueron derrotados por la inteligencia y el ímpetu de los griegos, que se vieron en un problema grave... y tuvieron que sacar a relucir, todo su coraje, y además del coraje, la inteligencia para resolver la situación, que era desventajosa, pero ellos, mediante esas armas sostenidas hasta el final, vieron la victoria.
Narración: José Villa
Bonus: charla José - Juan
Juan: Chaaau... pienso en el Señor de los Anillos. Es muy parecido a esto. En las tácticas de defensa de los chabones.
José: Si, careo que sacó bastante de la épica divina, el tipo...
A mí me gusta la batalla esa... la final de la película.
Ju: ¿Cómo era esa batalla final?
Jo: Es en la que un rey se vuelve loco y empieza a gritar: “¡muerte, muerte, muerte!”
Ju: Ah, si. Que se mandan a full. Pero, ahí pintó algo extraño. La de los fantasmas, viste. O sea... zafaron gracias a los fantasmas, porque los orcos los estaban haciendo mierda.
Jo: ¿...?
Ju: Cuando vienen todos los muertos. El ejército de muertos.
Jo: Claro. Si. Es el ejército de muertos el que salva la cosa.
Ju: Pero, si no estaban los muertos...
Jo: ...no pasaba nada.
Ju: Es como Descartes con el genio maligno, viste. No es lógico suponer eso. Porque un fantasma... una sustancia tan etérea, como puede ser un fantasma, no te puede cortar la cabeza con una espada. No puede haber una espada, cuya masa es mucho mas densa, y se te cae.
Es como Descartes, que utiliza al genio maligno. “Un genio maligno hizo que...” No. No, loco... ahí tildaste y no supiste responder, y agregás un artificio. Agregás un artificio para justificar algo que, lógica y prácticamente no podés justificar.
Jo: Bueno, pero esa es la parte, digamos estee... cómo decirlo... mitológica, de la historia.
Ju: Claro, no. Toda una gran metáfora.
Jo: El fantasma es ahí, una metáfora.
Ju: y... ¿qué significaría?
Jo: Y... significaría... no sé, como una visión humanista. Como que... se junta todo el espíritu de los hombres, en esa batalla. El hombre de carne y hueso, y el hombre como espíritu. Entonces, el fantasma es esa voluntad. Resume un poco todo eso ¿no?
Ju: Si. En realidad esas almas en pena estaban ancladas por un juramento.
Jo: Y luchan por su salvación también... ¿no? Porque ellos no quieren esa condición. No quieren pagar mas. Pero ellos tenían que cumplir con algo.
Ju: Claro. Pero, cómo hacen... claro, era muy loco como... qué increíble ¿no? En esa película... cada cuerpo de guerrero tiene su metáfora.
Los Orcos. Salidos de la tierra. Bien terrícola, bien material. Bien bruto.
Jo: Fabricado. Por la hechicería y por la ingeniería.
Ju: Lo negro. Lo negro no puede utilizar algo sutil y hermoso. Tiene que ser algo grotesco, feo, pesado, y sin... así, pero con un espíritu.
Así como el guerrero que lucha en defensa de algo tiene un espíritu, el malo también.
Pero, el Orco no le tiene miedo a la muerte. Esa es la gran diferencia. Viste que los chabones dicen: “vamo a matar” y van. No se comen ninguna. No les importa. Y entonces, eso era la voluntad que tenían los Orcos.
El mal muchas veces tiene esa voluntad. Y los del bien, le tienen miedo a la muerte, aunque llega un momento en que ya no le temen. Pero tienen que convencerse. Tiene que haber algún líder que los convenza.
Jo: Hay una incertidumbre previa.
Ju: ... y un chabón que siempre los rescata, les pone las pilas, ¿viste que en todas las guerras, siempre hay uno que... eeh?
Y que bendice las armas antes de ir a la batalla. Que arenga.
Los Orcos no tenían ninguna arenga, loco. Los chabones... bah, tenían arenga, pero ya, de movida.. que se yo... tirabas un cascote y “vamo” decían. Y los chabones iban y no: “vamo por la patria”. Ningún chamuyo.
Jo: Claro. Y eso, muchas veces, en muchas batallas, sobre todo en las antiguas, era muy importante.
El ejército ruso, por ejemplo, cuando pelea contra Napoleón, Moscú sale con un General... con una leyenda rusa que va a conducir a todos.
Ju: Un viejito. Un chabón de noventa años diciendo: “Vamo, loco. Hi...Hi”
Jo: Un viejito del catolicismo. Y todos los curas de la iglesia ortodoxa rezando para encender el Espíritu
Ju: Y, claro. Necesitan de liturgias, el conectarse, una religión que te de una causa, y que te dé un efecto. Como hacían los vikingos. El Valhala. El cielo de los vikingos. Vos morías peleando, y estabas con la certeza de que ibas a ese cielo. Y era un honor ir a ese cielo.
Entonces, iban ahí, y ya... no le tenían miedo a la muerte, porque ya no existía la muerte. Era un paso.
Jo: Claro. Con los espartanos pasaba lo mismo. Para ellos, el verdadero sentido de la existencia, era morir en el campo de batalla. Era la máxima gloria.
El soldado que volvía, sí... volvía victorioso, pero no había muerto.
Ju: “Eh, te escapaste. Te escondiste”. Cómo hacés para estar vivo sin que te verdugueen.
No. En serio. Los chabones tenían mucho heroísmo.
Jo: ¡Tampoco iban a dejarse matar!
Ju: Era una cuestión que tiene que ver con el instinto de conservación. Lo que pasa es que, dominaban tanto ese instinto, que el mismo instinto no les daba miedo. Les daba valentía. Combinado con esa religiosidad de “y, bueno. Si te morís no importa...” provocaba que atacaras y te defendieras para seguir peleando.
Jo: Claro.
Ju: Que flash, eh...
Jo: Uno de los primeros mensajes que le manda Jerjes a los espartanos, dice: “depongan sus armas” Y los espartanos, que eran famosos por sus respuestas directas, le mandan a decir: “Vengan a buscarlas” ¿No es maravilloso?
FIN