La editorial Mansalva editó a fines de año pasado las cartas que el poeta Néstor Perlongher (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, 1949 - San Pablo, 1992) envió al sociólogo Osvaldo Baigorria durante la dura temporada de fines de los setenta y primera mitad de los ochenta. La edición contiene un significativo prólogo escrito por el mismo Baigorria, que reconstruye esta historia de acción militante y poesía, y agrega dos textos políticos que Perlongher escribió entre 1978 y 1980. Este libro complementa las dos ediciones que reúnen su obra ensayística y periodística: Prosa plebeya (Buenos Aires, 1998, compilación de Osvaldo Baigorria y Christian Ferrer) y Papeles insumisos (Buenos Aires, 2004, compilación de Reynaldo Jiménez y Adrián Cangi). El lector reconocerá en estos escritos, debidamente anotados, la sensible lengua hiperbólica de Perlongher. Epistolar desfile de focos de lucidez intensa.
Baires, 12 de junio de 1979
Dear Osw.:
Dejé pasar cierto tiempo para responder tu maquínica esquela, por motivos que no recuerdo y que no viene al caso reinventar ahora.
Sólo que tus preguntas acerca de los míticos budas1 me sirvieron de excusa para visitarlos -después de casi un año de no verlos-, aprovechando la realización de una supervisión de una encuesta cerca de la casa de ellos, y constatar que:
1. Me convidaron con un sandwiche de milanesa.
2. José se torna más agresivo a medida que Marta más dulce.
3. Tienen como una empresa familiar destinada a la producción de posters de tela, una pavada que se ha puesto muy de moda en estos subdesarrollados paraísos, apelando a las más cochinas concesiones (vg. estaba muy ocupado pergeñando un trapo recordatorio del mundial) en aras de la autonomía de empleo. Sugerí te envié un postercillo.
4. Te recuerdan como se recuerda a los viejos tiempos aquí -de una manera vagamente vergonzante, como las travesuras de un niño culposo- y recibió a tu hermana 2, quien le propinó noticias de tu extraño periplo por el Cuzco 3. Con José coincidimos en señalar lo tamaño de la psicosis que impidió tu acercamiento a Baires, donde te hubieras podido encontrar con arcaicos y derrotados colegas y hablar de los rescoldos de una hoguera ya extinta.
5. Se presta no obstante -el buda- a la charla sobre temas generales y resulta en fin una persona agradable -sensación que se fue profundizando a medida que se acercaba el momento de irme.
Espero que así consideres satisfecha tu inquietud; naturalmente, ambos tibetanos reiteraron hasta el hartazgo su promesa de escribirte, tropezando con mi irónico escepticismo.
Insistieron también en que les contara algo de ustedes; en qué aprieto me ponen! Amparándome en el presunto bucolismo de vuestra existencia, dije - lo digo siempre que me lo preguntan- que nada destacable alteraba la mansedumbre de vuestro paraíso rural. Ante el lógico efecto de despreocupación y ligereza que tal respuesta causa, ruego me envíen noticias más o menos contables, a fin de poder satisfacer la curiosidad de los argentinos por la acción y la anécdota.
Supongo te sorprenderá lo organizado de mi postalidad. Sucede que tras haber perdido mi condición de inédito -que es algo así como perder la virginidad- en el plano de la poesía, ascenderé a la fama de las letras de molde en lo sociológico, mediante la publicación de mi ya remanido trabajo sobre los prostitutos, lo cual carece de toda importancia desde un punto de vista trascendental, pero no deja de ser un pasito en el desmonte de la jungla cultural local, algo así como lo que para vos puede ser tener una araucaria nueva o cazar un oso.
La reticencia de asesinar gallinas es compartida por mí -es uno de los pocos rasgos en común con mi familia- Cuando vivíamos en Avellaneda, nos regalaron unas gallinas vivas con el fin de que las comiéramos. Por meses, se les improvisó un gallinero en el tragaluz: nadie se animaba a empuñar contra ellas el cuchillo homicida.
Nuestro común trabajo sobre la moral -recuerdas osw?- está despertando, pese a los cajones donde oscuramente mora, cierto interés. En caso de que suceda lo peor -la publicación o la autorización para que lo citen- , incluyo tu nombre (era margot?)?
La denominación bajo la que ocultamos nuestras incertezas es -como imaginarás- imbancable para la Argentina 4.
Respecto de tus desvelos por descifrar el idioma de las ardillas y las gallinas -y otros, supongo, la carta es algo vieja- admiro desde la distancia tus inquietudes, aunque sin compartirlas (a no ser que me decidiera a interpretar el vuelo de las moscas, a la manera de esos juegos con tazas de azúcar y de miel y mujeres que se cubrían o descubrían alternativamente los senos, propios de la aristocracia de la Belle Epoque). Menos pretencioso, me contentaría con aprender inglés.
Temporariamente está viviendo aquí, en este pequeño hogar de un ambiente, un sobreviviente del grupo Parque 5que dice conoceros: César; entre sus recuerdos incluye a una parejita integrada, creo, por Alba y Néstor 6 , psicólogos, que me producen una reminiscencia demasiado vaga como para poder pensar en nada serio.
Concha y osw: ha pasado demasiado tiempo, viejos y achacosos nos encontraremos finalmente tramitando la jubilación en Singapur, en la cola de un banco islámico (sin interés) adonde irán a parar nuestros magros ahorros resultantes de la tala de árboles y la recolección de ideologías. Sugiero que otra vez que se lancen a Latinoamérica agarren por el lado de Brasil -cuya cultura juzgo más interesante que la melancólica supervivencia de la tristeza incaica- y es además un lugar francamente divertido. De las opciones ofrecidas, Rio me parece la más inmediata. Al menos, es casi seguro que en enero o febrero (quizás y) viaje a Brasil; pugnaré por llegar a Bahía, me encantaría que nos encontráramos, la pasaríamos rebien: Bahía me resulta un lugar un tanto temible para ir solo, en general detesto ir solo de vacaciones.
El proyecto Barcelona deberá esperar por lo menos hasta el 81, pero tampoco es improbable. Lo más raro es San Francisco, no por que no me interese ir -todo lo contrario- sino por el problema de la visa y también del idioma. Mis periplos me han obligado a abandonar el estudio de portugués, cuando tenga algo más de tiempo me dedicaré al inglés, juro solemnemente, y me despido con los besos y abrazos de costumbre, democráticamente repartidos entre ti y la concha, de quienes espero desconchantes nuevas. chau. néstor
