1
Dudo ardiendo. Ardiendo observo la sonrisa que tiene esa oscuridad para mí.
Fluorescentes transcurren todo tipo de pasos, desubicados en la esfera, ascendiendo tras vibración.
Embriaguez que abre silencios. Alcanza la abstracción que nos atrae. Examino. Busco la distancia. Solo equilibrios que me desnuden. Ofrendando la serenidad de interpretar.
2
Atrevida de mí, boceteo en un medio líquido. Solo verte… levemente apocalíptico. Todos los planos se escapan. Perpleja. Consciente del vómito de ansiedad que arrastro. Litros y litros devorándote con el ojo de la mirada.
Sencillamente a tu lado. Oyéndote, exponiéndome, esperando una respuesta.
3
Tiemblo raramente. Observo sensaciones suicidas fileteándose en mi organismo.
Defiendo un vacío que no existe. Huyo sin ganas. Pienso… aún queda esperanzas y abismos sin vértigo.
No exijo, agradezco.
Carcajadas íntimas se escapan. Intrigas sutiles. Arena. Desestabilidad.
Solo contradicciones. Buscándote.
4
Agitada. Despierto a esa oscuridad que me representa. Intento colorearla, pero cientos de voces me aturden.
Atino a enfrentar a sus ojos, anhelando el abrazo que haré eterno. Y en baúl encendida, espero; no es lo que deseo… ya no quiero desear.
1
Descanso hacia los Cielos, una vez más. Escondiéndome de aquellos gritos que exigen.
Voy a besar la Luna.
A recoger los residuos que quedaron de mí.
A correr con el mar. Jugar que soy real. Despedirme por un instante. Flotando como agua.
2
Todas las puertas que alcanzo, invitan al infinito. Diluyéndome hacia el aire, como si fuera una voz.
El sonido suave de la esencia me llama. Y los cuervos acechan, lo veo en todos los umbrales.
Percibo a las burbujas de carne explotar en mí. Indago, cuanto de cemento hay en la piel.
Lo hermoso recorre los pasillos de mi centro. Se acercan de a una. Viajan hasta el abrazo, donde no alcanza la edificación de los nombres.
-Buscame-, me repiten; y palpitan con la desarmonía de la orquesta de carne.
Hoy estoy en lo sólido, donde duele lo hermoso
3
El único espectador está despertando… inundado por sensaciones.
Una figura humana, echo un abanico de trazos en movimiento. Fija a un punto.
Inmersa, en un espacio volubles de sonidos; adopta formas corpóreas. Una ley la traza a puntillismo, le da un espíritu.
Inmediatamente al observarlo, localizo una fuerza en mi mente. Empuja las imágenes y pensamientos como barajas, para mostrarme en su despliegue, la multiplicidad de posibilidades simultáneas que aguardan sedientas.
Elijo una imagen. Al tomarla abre su abanico de imágenes y pensamientos, que estiran sus cuerpos invadiéndome hasta la acción. Dibujándose un grito. Corazón estalla en su luz. Ha nacido un segundo. La historia graba un detalle revelador. No alcanzo a sujetarlo en la memoria, se escurre en este laberinto de abanicos.
Ante el asombro, de la lentitud con las que se dejan ver estas imágenes; y la rapidez con que se mueven, capto las dinámicas de ellas.
15-8-2005