Humo menor
Y ves los túmulos de hojas secas
a metros de esos chicos de guardapolvo
que se hamacan en la plaza.
Es un mediodía cualquiera, y los juegos
ocurren entre risas, abrigos, vendedores.
Del amarillo al gris las hojas
se vuelven humo en delgadas columnas.
Del gris al azul el humo
sube a la nube, se arruga y
desaparece.
No estuviste acá, en el lugar
donde no está lo que antes
parecía, y tampoco
el que creyó mirarlo y ahora
se pierde entre el humo que fuga
hacia el vacío.
Vueltas
El chico da vueltas
en torno del árbol. Tiene algo
en la mano y da vueltas.
Gira y descubre
un árbol distinto cada vez.
“Es otro”, dice, “me lo cambiaron”,
y repite su giro bajo el gris
que debilita su sombra.
Tiene algo en la mano. Es
invierno, mes de julio, frío. Es
un chico que da vueltas.
Gruta
El huevo de cemento deforma el corazón del Bosque
y protege por dentro, con su gotear de baño público,
el camino del visitante a su atalaya secreta.
El refugio del chico para mirar
el lago, los botes, las palmeras,
los edificios más altos que cortan
la fuga del sol en el oeste.
Cuando llega la muerta
Cuando llega la muerta
el aire es una venda que me tapa la boca.
Todo se vuelve morado, el mínimo ruido
repite su señal y se fija en el centro: más fría
es la pared que toco, más floja
es la sangre.
"Azafrán, un kilo de harina,
almidón Colman, y no te olvides
del dulce de membrillo", dice, con su voz
de encierro. Cuando llega
corro en busca de un crimen
que justifique esta condena.
Cuando llega la muerta el viento
trae hacia mí a todos los suicidas, y soy
un hijo del cero, la mitad de una sombra,
la pregunta.
Si cierra los ojos
Si cierra los ojos
ahora mismo los chicos
quedarán a oscuras.
Nadie más
hablará de guitarras.
No más ventana de los naranjos.
Un plato de menos en la mesa.
La resaca del sol
se traga otro fantasma
si ahora mismo
cierra los ojos.