Anaximandro dice que en el origen de este mundo un elemento capaz de producir el calor y el frío se separó de lo infinito. Se formó de él una esfera de fuego que se desarrolló alrededor del aire que circunda la tierra, así como la corteza cubre el árbol. Una vez que aquella se desgarró y fue encerrada en diversos anillos, nacieron el sol, la luna y las estrellas.
La tierra se halla en la altura, sostenida por nada, pero se mantiene de esa manera en razón de su igual distancia de todas las cosas.
Lo ápeiron (lo indeterminado) es el comienzo y el origen de todo lo existente. Mas la fuente de la cual surgen las cosas existentes, es también aquellas a la que retornan para fenecer según la necesidad; pagan así mutuamente justo castigo y expiación por su injusticia de acuerdo con el orden del tiempo.