Parménides
Poema fenomenológico
I
A dar se decidieron los mortales nombre de formas de conocimiento a dos –que con una no basta que en esto se extraviaron los que pusieron una sola– opuestamente construidas las juzgaron y atribuyeron signos a las dos en cada cual diversos.II
La una: Fuego es, etéreo de llama, ente benigno, sutil en grado sumo, por todo modo idéntico consigo; con la otra, por ninguno.
III
La otra, por el contrario, es, como tal, lo opuesto: Noche oscura, pesada y densa contextura.
IV
De su desarrollo ordenado te diré todas las apariciones; así de los mortales ningún conocimiento te pasará de largo.
V
Pues que todas las cosas Noche y Luz cual con nombre se apellidan, y ya que todo lo de todas ellas de ambas potencias se hace a la medida, todo, de vez, está de Luz colmado y no luciente Noche, que ninguna otra cosa entre ambas, Luz y Noche, se interpone.
VI
Orbes mas condensados están hechos de fuego menos puro; de Noche, los que están más encimados; mas a través de todos vuela su partija de fuego; y, en medio de todo, la Demonio que todo gobierna.
VII
Que en todas partes rige el principio de parto terrible, el principio de mezcla; a lo varón este principio mueve a mezclarse con lo hembra y de nuevo, en contrario sentido, lo hembra impele con lo varón a mezcla.
VIII
Lo primerísimo, de entre todos los dioses el primero, al Amor se formó.
IX
Y sabrás de la etérea natura como de todos los signos que llenan el éter; y cuántas obras ocultas y como surgieron de la faz pura de solar Lumbrera. De la naturaleza sabrás y de las obras de esta merodeadora, la Luna, de circular pupila. Conocerás el Cielo, el omnicircundante, y de donde nació y cual lo encadenó Necesidad rectora, a fin de que los astros guardara en sus linderos.
X
Y de qué modo Tierra, Sol, Luna, común Eter, galácteo Cielo, Olimpo supremo y de los astros la ardorosa mente moviéronse a engendrarse.
La luz ajena, nocturno y luminoso ambiente de la Tierra.
Siempre y de todas partes mirando está del Sol hacia losrayos.
XI
Pero tal como fuere en cada uno la mezcla dominante de las partes multiflexibles, tal es la mente que a los hombres adviene; que en cualquier hombre y en los hombres todos lo que de las partes naciere conoce; que es lo pleno pensamiento.
XII
Según, pues, la opinión estas cosas así fueron y así son; pero, inmediatamente, de lo que son partiendo y a madurez llegadas, tocará perecer a las presentes; empero a todas ellas, a cada una, nombre, como insignia impusieron los hombres.