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Atmósfera
Revista de Poesía
N° 3 - Buenos Aires
Enero 2008

Traducciones realizadas por Horacio Castillo, traducciones de Odiseas Elytis, Yorgos Seferis, Nina Angelidis, Miltos Sajturis, Kiki Dimula, traducciones de poesia griega, poesia griega contemporanea, grecia poesia, poesia griega en espanol
Revista de Poesía Atmosfera N°3. Dossier Horacio Castillo. Traducciones de Horacio Castillo.Antología de la poesía griega moderna. Poetas griegos actuales.

Traducciones

Estos poemas corresponden al libro Poesía griega moderna de la editorial Vinciguerra,
Buenos Aires, 1997.

de Constantino Kavafis (1863-1933)
El dios abandona a Antonio

Si de pronto, a medianoche, se oye
pasar un cortejo invisible
con espléndidas músicas, con voces
tu suerte que ya cede, tus obras
que fracasaron, los proyectos de tu vida
que resultaron todos ilusorios, no llores vanamente.
Como dispuesto desde hace tiempo, como valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que parte.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue
un sueño, que se engañó tu oído;
no aceptes esas vanas esperanzas.
Como dispuesto desde hace tiempo, como valiente,
como corresponde a quien fue digno de tal ciudad,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción, pero no
con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como un último placer, esos sonidos,
los espléndidos instrumentos del misterioso cortejo,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.

de Nikos Engonópulos (1910-1985)
El barco del bosque

sé que
si tuviera
un traje
-un frac-
de color verde claro
con grandes rojas oscuras flores
si en lugar del
arpa eólica
e invisible que me sirve
de cabeza
tuviera un pan de jabón
verde
para apoyar
suavemente
uno de sus bordes
entre mis hombros
si fuera posible
reemplazar
el santo sudario
de mi voz
con el amor
que tiene
una muchacha metafísica y musical
por los negros paraguas de la lluvia
quizás entonces
sólo entonces
podría expresar
la fugaz visión
de la alegría
que tuve una vez
—cuando era niño—
mirando
devotamente
en los ojos redondos
de los pájaros.

de Odiseas Elytis (1911-1996)
El hombre y el caballo

Tenía un caballo. Fue a la guerra.
No habían pasado dos meses cuando regresó
con un pie amputado. Al verlo
su caballo relinchó.
Pocos días después, se lo requisaron.
Nunca volvió.
Y desde entonces, cuando quería
recordar algo inolvidable
de su vida, algo hermoso
—la Virgen, Cristo o el sol por ejemplo—
recordaba aquel relincho.

de Eleni Vakaló (1921)
El fin de la casa

Un día mi hijo mayor dijo
"Esta noche volveré tarde a casa".
Hice dormir a los pequeños
y creo que entonces miré nuestra casa
por primera vez.
Era vieja
y en el invierno con las lluvias habría goteras.
90
donde encuentra fresca absolución
la Maniobra desertora,
donde desayuna lentamente
su coartada cotidiana
nuestra Enajenación.

de Dinos Christianópulos (1931)
Antígona intercede por Edipo

Varones atenienses, ¿por qué nos miráis con curiosidad?
Este es mi padre, Edipo,
que alguna vez fue un gran rey y ahora
vuelve a vuestra ágora herido
por el destino, harapiento y ciego,
tocando su desvencijado organito.
Varones atenienses, cada una de vuestras limosnas
añade otra herida a nuestro corazón.
Los secretos de nuestra Familia se agravan
por los agregados de vuestra imaginación.
Dejadnos en paz, hasta cuándo nos arrastraréis
de aquí para allá, como a un zíngaro con su oso,
mientras los trágicos nos llevan a la escena,
nos asedian con detalles
y preguntan cómo ocurrió eso,
cómo no logró evitar el golpe.
Varones atenienses, ¿no basta
que mi padre fuera poeta,
el introductor del simbolismo,
el que con el epigrama "Respuesta a la Esfinge"
salvó la vida de muchos de vosotros -aparte
del placer estético? ¿Por qué
os metéis en su vida privada
buscando complejos edípicos,
amores ilegítimos
y placeres que prohíbe la moral corriente?
La "Respuesta a la Esfinge" es suficiente.
El resto dejadlo en la penumbra.
Después de todo, él lo hizo sin saber,
mientras vosotros lo hacéis con pleno conocimiento.
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