Atmósfera

Revista de Poesía
N°4 - Buenos Aires
Junio 2009

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Fernando Molle. Poeta y librero porteño. Selección de poemas. Revista Atmósfera Nº 4. Buenos Aires, 2009.

Fernando Molle

de La revoltija

Catálogo de hijos

Algodones faciales saturados de cremas se abollan en el fondo del cestito del baño La mesada ya fue limpia en el descuento de las pascualinas que esperan en el dore del horno y en el cuarto de al lado con el control remoto Madre mira al hijo Soporta las pantuflas la banqueta con el control en el sillón de caña de la pantalla a medio metro Madre que alquila al hijo y lo inserta en la video sentada en el cuarto y avanza y retrocede al hijo que emerge anaranjado debajo de la letras ascendentes al comando del descapotable canjeado -su camperón al viento que agita la ruta la playa las palmeras- que aparcará en una sola toma frente al cartel del Motel Mogambo
Paredes cama circular donde las novias cerraron con llave el cuarto de al lado para cegar al hijo con los focos azulados en el cuarto rebotando en la ropa de cuero rebotando en las pupilas del hijo y en el iris de sentada lo mira en la salita Giran la cama y la bocha bailanté de espejos baja el gustito de aspirina a la garganta vuelve de abajo para parar el coso y ellas que se hamacan en el hijo pellizca las carnes ofrecidas por no caer a la moquette y confundirse con lencería desparramada y el cablerío de los eléctricos cuidan el foco y a no perder el encuadre -los tres culos combinados con las caras camufladas por los giratorios cuadraditos luminosos de la bocha- donde el afilador paró la bici y timbra al portero que suspende la cocción doradita de las tartas
Cataratas de la Madre en tratamiento que nublan al hijo laburando en el tablado cabaret bajo las luces duplicado laburando en los anteojos de carey con cadenitas en la barra Y en el escenario (en la pantalla) aplausos desde abajo para el hijo con las novias nunca presentadas en la luz negra que ilumina la blusa blanca de la Madre que ordena las macetas colgantes con la amiga y el hijo (en la tele) es desnudado por el látigo de las novias en la cama que gira el lavarropas del cuartito de herramientas Madre que pide un trago en la barra y toma el remedio y busca los anteojos en la cómoda mientras los ausentes parroquianos vitorean lo que el hijo exhibe victorioso para el cuero de laburo de las novias: el gustito en las gargantas del finale
Scones de la Madre servidos esquivando los cables curvados en el césped en el jardín en la mansión del productor A un costado los actores en elementales batas charlan para grabar los exteriores sin nada sin dejar de especular por los efectos de la brisa otoñal en los prepucios o de si el pastito dentrará en el surco Y larguen que empezamos a un costado de la pelopincho de cemento desbichada -ya que el ganso filial cumplió su parte de la letra chiquitita del contrato Chequeado en cuatro manos femeninas lo naranja del hijo que flexiona cerrando la ecuación de los conjuntos -ya editada en monitor del camarógrafo almorzado Del jardín Madre riega los malvones en el set junto a los meritorios atentis a la escena que termina junto al guatemalteco jardinero obeso que a cambio le sostiene las bolsas del Jumbo en la cola del banco el 5 con la amiga
Y en la ducha con el control remoto por el agua tibiecito Madre que se toca con la esponja ahí donde el botón congela al hijo ahí en el medio donde el hijo cumple la letra chiquitita del contrato Madre con la esponja que hacia la entrepierna araña y llega hasta el gustito vibrante del tembleque hasta la pausa del recuerdo congelado: del hijo que toma (en la video) su Primera Comunión donde los libros con esfuerzo del primer día de clases donde la esponja sube por la pierna y toca las tres cuadras de la mano hasta el colegio la estufa quemando a la mañana las bufandas los inviernos de Larrea Todas las tardes solo en el cuarto de al lado sobre la cama matrimonial las migas frente al sonido del blanco y negro de las vainillas del Suncutrule la tarde entera esperando a sus fotos de colegiala que sonríen apoyadas (en la tele) a esperarla volver del ministerio Y al apagar la luz todas las noches el rumor de su cuarto que ilumina en el pasillo al acostarnos el perfume de sus mejillas en la almohada (en la video) para apagar y dormirnos con un beso con el clic desde el control bajo la ducha y rebobinar al hijo y devolverlo al catálogo antes de cerrar bien con candado el cabarute y de guardarnos el jardín del productor y de dormir y despertarnos con un beso

de Del libro

sin afectación ninguna escribo como hablo
Juan de Valdés

De la lectura del libro

Libro es doble ojo que se inclina
para mirar a pique en mundo plano
vida que la vida no le alquila.

Libro es el lector, y si respira
se imprime a lo que lea continuado;
la página que sigue, nuevo día.

Libro es el contrato no leído:
cerrado, al otro libro no termina.

Del que lee

¿Adónde lee? Renglón le borra
pensión, Lanós. Palabra exprime 
cabeza puesta en suero a pulso lenta 
(la gota en la gotera no se mira).
Renglón embolsa tiempo, borra día.
Cabeza sumergida no bucea
ni en barrio ni partido; letra imprime
ciudad sin propio dónde removida. 

De la oreja

Eco da palabra, se reporta,
y oreja respirada la devuelve
en eco que cerebro deja en lengua.

¿Alquila oreja el eco que gobierna? 
¿Palabra alquila oreja cuando imprime
doblaje en eco al otro que da letra?

Del centavo

 
Letra vaga tira el oro al techo;    
hablada, en mano ajena se delega, 
la vida paga artera con centavo,
y brazo con destajo obrero emplea.

Salario del poema es el poema:
edad cumplida dura la jornada, 
propina se disfruta en pozo ciego. 

Del que lo diría, preguntado

¿”Poeta, Comisario”, si interroga
estricto funcionario en papeleo?

¿“Poeta soy, mujer”, si cuerpo acecha,
y en fiesta empresarial danza pegado 
a escote que sonríe, lo diría? 

Fichaje laboral, si referentes,
agencia de empleado solicita,
y hay deuda de alquiler, ¿también lo haría?
¿Dispuesto está el poeta a ser poeta?

De que pensará cuando lo indague, si “soy poeta” contestaré

De loco sociedad, poeta y muertos, 
tan mucho gustas tó cuando ti callas,
si ausente, aquí me canto y pongo un ojo, 
luciérnaga muchacha de vigüela, 
curiosa tí, tu barco nunca explicas,
de mí partido espanto no nos une, 
he yo, te quiero verde verde verde, 
he no, feliz no sido, no camino, 
hoy triste puedo más, hay caminante.

Del libro de Paraguay

¿Agrega Paraguay a Paraguay el libro?
¿Palabra Paraguay país alude?
¿De libro sale Paraguay entero?

¿Dice Paraguay, si libro dice?
¿Habla Paraguay en libro dicho?
¿Libro Paraguay lo dijo?

Letra alude, 
			¿si hunde en tierra? 
Dice tierra, 
			¿a letra acude?
Letra evoca, 
			¿tierra esconde?

¿País sabía lo que letra dice? 
¿País en tierra letra esconde?
¿País en tierra sabe letra?
¿Palabra tierra ya sabía?